Murieron imitando una película: las consecuencias fatales de un éxito de Hollywood


Corría el año 1971 cuando Hollywood llegó al norte de Georgia a explorar locaciones que sirvieran para la adaptación cinematográfica de la popular novela de James Dickey, “Liberación” (“Deliverance”).

El libro, publicado en el ‘70 y recientemente editado en español por Impedimenta, cuenta la historia de cuatro amigos que van a pasar un fin de semana diferente al sur de los Estados Unidos y todo termina peor que mal.

Los entonces desconocidos Jon Voight y Burt Reynolds habían sido los elegidos por el director John Boorman para interpretar a Lewis y Ed, el dúo de amigos principal. Dos hombres de mediana edad cansados de su vida anodina que, junto con sus compadres Bobby y Drew, se sueltan a remar los peligrosos rápidos del río ficticio Cahulawassee.

El rodaje fue casi tan caótico como su aventura. Las escenas principales las filmaron en el condado de Rabun, en el norte de Georgia, en los tramos más peligrosos del río Chattooga. Un lugar poco propicio para el despliegue de una producción cinematográfica de millones de dólares.

El equipo tuvo que luchar durante tres meses contra los bichos y el calor y soportar los incesantes cruces entre el director y el propio Dickey, quien además de autor era coguionista y se ponía un tanto pesado en las jornadas de filmación.

La experiencia de los personajes es tan extrema que, motivados por sentir algo parecido a lo que sienten Ed, Lewis y compañía, cientos de turistas convirtieron al Rabun en el escenario de sus aventuras de fin de semana.

Según el Oxford American, en 1972 el turismo en el río Chattooga creció como nunca. Miles de navegantes sin experiencia llegaban para lanzarse al dificilísimo Bull Sluice -el rápido nivel IV de la película- en canoa o kayak para ponerse por un rato en la piel de Voight o Reynolds.

Por Deliverance, el condado se convirtió en uno de los primeros destinos de “turismo cinematográfico” de la historia, un término -hoy día mucho más común que en los setenta- que se utiliza para mencionar aquellos lugares que empiezan a atraer a turistas después de aparecer en algún film.

La explosión de visitantes en el Chattooga trajo aparejada problemas inesperados. Como la zona no estaba regulada, la gente estaba expuesta a peligros desconocidos.

“Motivados por lo que habían visto en la cinta de Boorman, decenas de miles de turistas tomaron por asalto las orillas del río Chattooga, hasta entonces casi despobladas. Resueltos a emular a Reynolds y Voight, se lanzaron a descender sus aguas en canoa. El resultado: degradación del entorno y más de veinte personas muertas en los tramos de rápidos, lo que obligó a la autoridad forestal a imponer medidas restrictivas”, detalla el autor español Jon Bilbao en el prólogo de la edición de Impedimenta que él también traduce.

Hasta donde se sabe, el United States Forest Service –ente que administra la zona- registró entre 17 y 19 muertes en los primeros cuatro años tras el estreno. La mayoría, personas sin experiencia ni equipamiento que se lanzan a cruzar los rápidos.

En respuesta a los múltiples accidentes, las autoridades del estado dispusieron regulaciones de acceso y navegación y aumentaron los controles de seguridad en el área, que desde entonces forma parte de Wild and Scenic River, el sistema de ríos protegidos.

Deliverance se convirtió en una de las películas más influyentes de la década del setenta. Por su nivel artístico pero también por sus consecuencias poco felices.

En boca de recomendadores seriales desde hace décadas y fuente de inspiración de muchos directores actuales, la película de Boorman esconde un impacto que pocos fuera de Estados Unidos conocen: hizo que Reynolds volviera a filmar en el estado varias veces y fue pionera del turismo cinematográfico, adueñándose simbólicamente de las parcelas de un territorio específico como pocas. Atlanta Magazine no dudó al sentenciar que “cambió para siempre la percepción que el mundo tiene de Georgia”.

Fuente: www.clarin.com

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